Un logro sanitario sin precedentes en América
Brasil consiguió interrumpir la transmisión maternoinfantil del VIH, un avance que marca un antes y un después en la respuesta regional frente al virus. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó que el país cumplió con los estándares internacionales exigidos para declarar la eliminación de este tipo de contagio.
Por su tamaño poblacional y extensión territorial, Brasil se convierte en el mayor país del mundo en alcanzar este resultado, reforzando su posición como actor clave en políticas públicas de salud en el continente americano.
El papel del sistema público de salud brasileño
El progreso fue posible gracias a la expansión sostenida del sistema público de salud, que permitió ofrecer pruebas de VIH de manera sistemática a mujeres embarazadas, así como tratamientos antirretrovirales oportunos y seguimiento clínico continuo.
Este modelo garantizó altos niveles de atención prenatal y redujo el riesgo de transmisión del virus durante el embarazo, el parto y la lactancia, logrando mantener las tasas de contagio por debajo de los umbrales establecidos a nivel internacional.
Desde el gobierno brasileño se destacó que el acceso universal a la atención médica ha sido un factor decisivo para reducir desigualdades y asegurar que las poblaciones más vulnerables reciban servicios de calidad.
Validación internacional y criterios cumplidos
La certificación otorgada a Brasil se basó en indicadores epidemiológicos que reflejan una cobertura superior al 95% en controles prenatales y tratamiento antirretroviral, así como una tasa mínima de transmisión vertical del VIH.
El proceso de evaluación incluyó auditorías técnicas, revisión de datos sanitarios y análisis del funcionamiento real de los servicios de salud. Posteriormente, un comité especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) examinó los resultados y respaldó la validación.
Para la OPS, este avance confirma que la prevención de nuevas infecciones pediátricas es alcanzable cuando existen políticas sostenidas, financiamiento público y sistemas de salud sólidos.
Un modelo gradual aplicado en todo el territorio
Brasil optó por una estrategia escalonada, iniciando el proceso en ciudades y regiones con mayor capacidad operativa, antes de extenderlo al resto del país. Esta metodología permitió ajustar los protocolos, fortalecer la vigilancia sanitaria y asegurar resultados consistentes en distintas realidades locales.
Con el paso de los años, la iniciativa incorporó la prevención de otras infecciones transmisibles, ampliando su alcance y consolidando un enfoque integral de salud maternoinfantil.
En etapas recientes, el programa incluyó también la hepatitis B y el virus linfotrópico humano tipo T (HTLV), fortaleciendo la prevención de la transmisión vertical más allá del VIH.
Reconocimiento al trabajo del personal sanitario
Autoridades regionales subrayaron que el logro no habría sido posible sin la labor constante de médicos, enfermeras, técnicos, agentes comunitarios y organizaciones sociales. Su trabajo permitió mantener la continuidad de la atención, incluso en zonas con mayores barreras de acceso.
Este esfuerzo colectivo fue clave para identificar a tiempo a las mujeres embarazadas con VIH, garantizar su tratamiento y acompañar los procesos de parto de forma segura.
Brasil dentro de la estrategia regional de eliminación
Con esta validación, Brasil pasa a integrar el grupo de países y territorios del continente americano que han logrado detener la transmisión del VIH de madre a hijo, en línea con los objetivos regionales de la OPS.
La meta forma parte de una estrategia más amplia que busca eliminar múltiples enfermedades transmisibles en las Américas antes de 2030, iniciativa que ya ha evitado decenas de miles de nuevas infecciones en niños durante la última década.
La OPS continuará brindando apoyo técnico a los países de la región para reforzar los sistemas de salud, mejorar la vigilancia epidemiológica y asegurar que estos avances se mantengan en el tiempo.
El VIH es un virus que afecta directamente las defensas del cuerpo al interferir con el funcionamiento normal del sistema inmunitario, lo que vuelve a la persona más vulnerable frente a infecciones y otras afecciones. Sin intervención médica, esta infección puede avanzar de manera silenciosa durante años hasta provocar un deterioro severo de la salud. Sin embargo, los avances en la medicina han permitido desarrollar tratamientos eficaces que controlan el virus, mejoran la calidad de vida de quienes lo portan y disminuyen de forma considerable la posibilidad de contagio.
En el contexto del embarazo, el virus puede pasar de la madre al hijo antes del nacimiento, durante el trabajo de parto o mediante la lactancia. Aun así, este riesgo se reduce drásticamente cuando la mujer recibe atención prenatal oportuna y sigue un tratamiento antirretroviral adecuado. La detección temprana y el acompañamiento médico continuo son factores clave para garantizar un embarazo seguro y aumentar las probabilidades de que el bebé nazca libre del virus.
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